Al producirse el vencimiento de las presentaciones de descargos relativos a dichos traslados, era habitual que el volumen de comunicaciones recibidas en el HTC se incrementara notablemente. A partir de la digitalización de las notificaciones y descargos, esos picos de intercambio de información suponían una exigencia adicional para los sistemas del Tribunal de Cuentas.
A partir de la pandemia de Covid-19, se prorrogaron los plazos para todos los descargos e informes del ejercicio 2020, lo que generó un cuello de botella al vencerse dichas prórrogas. Así el envío de las respuestas mediante el Domicilio Electrónico Bidireccional (DEB) se dificultó enormemente por las limitaciones del sistema ante el enorme caudal de comunicaciones.
